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Actor’s Studio, la escuela de escuelas

¿Qué tienen en común Marlon Brando, Jack Nicholson y Cristopher Walken? Entre otras cosas, haber comenzado sus respectivas carreras en la misma escuela: el Actor’s Studio. Es muy posible que eso explique también por qué cualquiera de los tres, cada uno a su manera, puede simbolizar perfectamente un modo de actuar en el que la interpretación resulta tan creíble que el espectador a menudo tiene dificultades para distinguir a la persona del personaje.

En 1947, dos hombres de teatro (Cheryl Crawford y Robert Lewis) y un prometedor director de cine que rodaría algunas de las mejores películas de los siguientes años (Elia Kazan), decidieron crear, en pleno corazón bohemio de Manhattan, una escuela de interpretación para recoger el testigo del Group Theatre, que durante la década anterior había introducido en Nueva York el método Stanislavski, por aquel entonces bastante vanguardista. Si el concepto de “vivir” la interpretación había revolucionado la escena independiente en Broadway después de ser difundido por el Group Theatre, la creación del Actor’s Studio unos años más tarde supondría un cambio sin precedentes en el concepto de lo que debe ser un actor de cine. Tanto es así que dicho concepto sigue vigente hoy día. Para hacernos una idea aproximada de la trascendencia que tuvo una sola escuela en la historia del cine basta comparar el modo en que se aproximaban a sus personajes James Stewart, Spencer Tracy, Greta Garbo o Bette Davis con el que eligieron alumnos del Actor’s Studio como Montgomery Clift, Robert de Niro, Anne Bancroft o Ellen Barkin. Independientemente de la calidad de su trabajo, unos convirtieron a sus personajes en arquetipos “más grandes que la vida”, mientras que otros se esforzaron para que la vida cotidiana entrase en sus personajes. Es más, Marilyn Monroe y James Dean, que tal vez representasen para el gran público el puente entre una y otra manera de entender la profesión, también fueron alumnos de la escuela fundada por Kazan.

Sin embargo, han pasado muchos años desde 1947 y tampoco faltan voces críticas a la hora de evaluar la influencia del Actor’s Studio. Se ha señalado la facilidad con la que cualquier personaje puede convertirse en un ser atormentado cuando lo interpreta un actor como Brando, o en los tics que ese método de trabajo puede acabar generando entre actores que lo utilicen sin el talento de Paul Newman o Steve McQueen. En realidad, ese tipo de afirmaciones vienen a corroborar que el cambio que comenzó en un rincón de Manhattan y acabó transformando el mundo del cine a nivel internacional no fue positivo o negativo por sí mismo.  

El mundo cambió profundamente después de la II Guerra Mundial, y el Actor’s Studio fue simplemente el espejo de ese cambio en la esfera de la interpretación. La inocencia de los pioneros del cine se había esfumado. Finalmente, la Caza de Brujas en el ambiente opresivo y paranoico de la Guerra Fría terminaría por obligar a actores, guionistas y directores a posicionarse respecto a los acontecimientos, así como a replantearse el sentido de sus profesiones y el mensaje que querían llevar al espectador. Ahora, más de medio siglo después, tanto la Caza de Brujas como la Guerra Fría son capítulos de la historia que terminaron hace tiempo, pero el Actor’s Studio sigue siendo una piedra angular sin la cual sería imposible entender ese periodo de la interpretación que comenzó en 1947 y todavía no ha acabado.

Imagen de Josebailon

La academia de los

La academia de los grandes...y decis que ya no está en funcionamiento? Hoy en dia existe alguna similar?

Un saludo.

J.Bailon

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