- LA BIBLIA EN PASTA- - Manuel Summers-
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Esta “loca historia de
adentrarse en terrenos cada vez más comerciales. Será recordado por su película sobre cámara oculta “To er mundo é güeno”, que llegó a tener dos secuelas: “To er mundo é mejó” y “To er mundo é demasiao”. También por las dos películas de Hombres G, el grupo liderado por su hijo, “Sufre, mamón” y “Suéltate el pelo”. La crítica no le guardó tanto aprecio como el público.
La película de por sí, ya comienza de un modo extraño para tratarse de una película bíblica, con una larga escena de créditos que se intercalan con ensayos del director con los actores. Esta primera “escena” muestra a M. Summers ensayando en mitad del campo, con los actores que van a interpretar a Eva, Caín, Abel… pero vestidos con vaqueros y camiseta. Como muchos de ellos no son actores profesionales, se les olvidan las frases, mientras el director corrige una y otra vez, hasta que alguien del equipo técnico dice: “Vamos a empezar la película y que sea lo que Dios quiera”, y comienza la película. Es una de las presentaciones de película más inauditas del cine español.
En el primer acto, se muestra como Dios crea la luz, el mar, el firmamento, las plantas, los animales y finalmente, el hombre. Tras ser creado de barro, Adán, el primer hombre, pronuncia su primera palabra: “Ajo”. Adán lleva una cresta “punki” y vive desnudo en el paraíso, hablando como Tarzán, pero al ver copular al resto de especies de animales, siente envidia, por lo que Dios decide crear a la mujer, Eva, para que el hombre no se sienta solo. Dios trae una camilla cutre hecha de hierbas, y crea a Eva a partir de una costilla de Adán. Pronto se acabará la felicidad en el paraíso. Adán, con rudos modales machistas, ordena a Eva que traiga comida, y ésta, tentada por el diablo (que habla catalán) trae el fruto prohibido para comerlo. Por este acto, Dios les castiga con la expulsión del paraíso. Este capítulo se cierra con una escena en la que los ángeles, comportándose como estereotipos de guardias civiles, expulsan a Eva y Adán.
El segundo capítulo narra la historia de Caín y Abel. La película nos presenta a Abel, como un pastor muy amanerado que va cantando mientras pasea a sus ovejas. Su hermano, Caín, es un rudo agricultor que conduce un tractor agrícola- troncomóvil mientras canta “
Abel sacrifica un cordero a Dios, por lo que, Caín, emulándole, decide hacer otro sacrificio, pero él lo hace con unos tomates “pasados de fecha”, por lo que Dios castiga su infamia. Caín, envidioso de Abel, coge la quijada de un burro, se dirige hacia éste, que está cantando “El día que nací yo”, y le asfixia con la quijada, matándolo. Dios decide castigar a Caín por ello, por lo que manda un vehículo motorizado que le persigue hasta que le pone de espaldas contra la pared y tras aconsejarle que no contraiga los músculos que es peor, le tatúa una esvástica con un láser.
El tercer capítulo cuenta la historia del arca de Noé. Dios considera que los hombres son malos, por lo que decide provocar un gran diluvio para ahogar a todos esos hijos de Caín. Pero considera que Noé es un hombre bueno, por lo que, para salvarle a él y a su familia, le da las medidas para construir un arca, en el que deberá esperar hasta que acabe el diluvio, además, deberá llevar una pareja de cada especie animal.
Uno de los fragmentos más surrealistas de la película se produce cuando van llegando los animales al arca: introducen un elefante deshinchándolo; les timan dándole un delfín de goma; pintan chapuceramente unas rayas negras a un caballo blanco para hacerlo pasar por una cebra… Cabe destacar el momento en el que un dinosaurio está subiendo al arca, y Noé le dice: “He dicho que los antediluvianos no, son una antigualla”. El dinosaurio le hace un corte de mangas y se da media vuelta.
También es destacable el momento en que la gente arremete contra un meteorólogo en pleno diluvio, porque el día anterior dijo que no iba a llover o, cuando cesa el diluvio y en lugar de mandar una paloma para buscar tierra firme, envían un elefante volador, que regresa volando con la ramita de olivo.
El último acto de la película trata la historia de
Aunque en esta parte, la comedia decae, hay que destacar la escena en la que llegan a la torre las delegaciones de distintos países. Aparecen Ronald Reagan, Margaret Tatcher, Fidel Castro y, en la delegación española, Felipe González y Alfonso Guerra.
A pesar de su indudable originalidad, “
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G. Tirado
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