-EL MILAGRO DE P. TINTO- JAVIER FESSER
El Milagro de P. Tinto (1998), de Javier Fesser, es una de las películas más surrealistas, absurdas y espectaculares de la historia del cine español. Consigue su original personalidad gracias a la combinación de elementos surrealistas, historias disparatadas y humor absurdo, encuadrado en
El Milagro de P. Tinto es la primera película de Javier Fesser. Director multipremiado por sus anteriores cortometrajes “Aquel ritmillo” (1995) y “El secdleto de la tlompeta” (1995) y curtido en decenas de spots publicitarios, debuta como largometrajista atreviéndose con esta farsa delirante, en la onda de su anterior corto.
La película comienza con un interno que consigue fugarse de un psiquiátrico de Europa del Este. Tras esto, P. Tinto comienza a narrar retrospectivamente, cómo consiguió realizar su sueño realidad: tener un hijo. Comienza hablando de su niñez, en la que conoció a su mujer, con la que intentaría llevar a cabo su proyecto familiar. Tras 15 años se casaría con ella y se compraría una casa, pero desgraciadamente, el matrimonio desconoce que los hijos se obtienen copulando. 25 años después, dos marcianos aterrizarán junto a su casa, adoptándolos como hijos, aunque seguirán buscando a un verdadero P. Tinto. Tras pasar otros 25 años, envían una carta para adoptar un niño africano, y casualmente, el fugado del psiquiátrico llama a casa de P. Tinto. Por una serie de casualidades y erróneas interpretaciones, el matrimonio P. Tinto pensará que ese hombre recién llegado es su hijo, un negro proveniente de África (a pesar de ser blanco) y creen que se llama Pancho José. P. Tinto se dedicará a la educación de su “hijo”. Pero Pancho José lo que realmente quiere es volver con su madre biológica, que murió cuando él era pequeño. Los marcianos intentarán ayudarle ofreciéndole su OVNI, que le permitiría viajar en el tiempo. Mientras preparan el viaje, P. Tinto intentará dejarle a cargo de la empresa familiar.
Sin duda, el éxito de El Milagro de P. Tinto se debe a los brillantes diálogos, a las absurdas situaciones y a los personajes que habitan esta historia. Prácticamente, toda la historia avanza mediante interpretaciones erróneas que tienen los personajes sobre diversos aspectos. Todo gracias al guión de J. Fesser, y de Guillermo Fesser. Este último, componente, junto a Juan Luis Cano, del popular dúo Gomaespuma, gran ejemplo del humor absurdo en nuestro país. Míticos son los diálogos que tiene la familia en la mesa, en el momento en el que Pancho José se sienta a comer, con los marcianos envidiosos porque a él le ponen un gran pollo para comer y ellos tienen un mísero plato en el que no saben distinguir cuál es el guisante y cuál es la albóndiga. También, es legendario el monólogo de P. Tinto ante su hijo, confesándole que es negro, pero que no tiene de qué avergonzarse, argumentándole que negros también eran los vikingos, negros de pelo crespo los asirios, negros los cántabros de tez morena que tanto lucharon por su independencia o Antonio Machín. Pero esto solo son dos ejemplos de la magia absurda y surrealista que brota de estos personajes.
Claro, que todo esto no se habría conseguido la dirección de fotografía del multipremiado Aguirresarobe, unos efectos especiales ganadores de un Goya o a un montaje original y rítmico, cargado de flashbacks, sueños de personajes… Sin olvidar la colorida dirección de arte, que pone todo el poderío del atrezzo, los decorados y el vestuario al servicio del humor absurdo.
Entre las muchas escenas míticas de la película, cabe mencionar secuencias como la llegada del tren, en la que los dos marcianos, disfrazados de vaquero y de futbolista, juegan a las cartas de las “familias” en medio de la vía del tren. Inolvidable la escena en la que a Usillos se le avería el vehículo, mientras insulta a Pancho José, con gritos de “Tío soso” o “Extranjero de mierda”. Igualmente, son destacables escenas como la del conductor del camión que casi atropella a Olivia, exclamando “Me cago en mi calavera”, o la escena en la que el hijo de P. Tinto inventa la doble oblea con queso en la fábrica de obleas.
El Milagro de P. Tinto es una explosión de surrealismo, un torrente de magia absurda en el aburrido panorama del cine español contemporáneo. Una joya del humor español, original, única y diferente. Una película que, a pesar de su peso humorístico, no deja de mostrar una visión esperpéntica de
G. Tirado

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Todo un puntazo de pelicula.
Todo un puntazo de pelicula. XD
Tiene que estar bien. Jajá
Tiene que estar bien. Jajá